Sábado 04 de Septiembre de 2010

¿QUÉ ES ESTO DEL DESARROLLO?

Rubén Campusano Villches
Vecino de Los Perales, Presidente de la Junta de Vecinos de esa localidad del Valle del Tránsito y Comisionado de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Comunidad Agrícola Los Huascoaltinos.

Inspirado en el estilo de un escrito que alguna vez leí de un dirigente indígena ecuatoriano, eché a volar mi mente por los cerros amenazados del valle donde mi padre creció y donde toda mi familia optamos volver a vivir hace unos años. Comparto con ustedes amigos la reflexión que brotó de la observación de mis vecinos y vecinas. Se los hago llegar como mensaje en la botella por si a alguien más se siente de este modo ante toda esta falta de respeto a nuestra forma de pararnos sobre nuestros pies. Esta es la historia de cualquiera de los habitantes de Huasco Alto.

En mi predio yo me levantaba tranquilo por la mañana. No tenía que preocuparme de ropa porque mi casa estaba aislada, rodeada de cerros y árboles frutales. Con toda paz me quedaba mirando la naturaleza mientras mi señora preparaba fuego. Me refrescaba en una vertiente de agua cristalina y salía a dar vuelta al predio para atender a los animales y traer algunas frutas o verduras del huerto. Sólo alumbraban las primeras luces del día.

Sin preocuparme de la hora, regresaba. Mi señora me recibía contenta, preparaba el desayuno, pan amasado o churrascas, unos ricos huevos de corral, queso de cabra o paltas cremosas. Conversábamos con ella y nuestros hijos hasta que la charla acababa. Después ella se iba a la huerta con nuestra hija menor y yo partía con nuestro hijo a darme una vuelta a la Estancia. Andando por el campo le enseñaba cómo es la naturaleza y de nuestra historia. Todo vuelto a contar y recrear como nos lo había regalado nuestros antepasados. Regresábamos contentos con algún montecito1. Mi señora me recibía feliz, recién bañada y peinada, con su nuevo vestido hecho por ella. Comíamos lentamente hasta quedar satisfechos.

Yo y mi papá Elías Robinson Campusano en nuestro predio en la localidad de Los Perales, Comuna Alto del Carmen.    
 
   

Visita a Terreno ejerciendo el derecho de control territorial de nuestra Estancia. Estaba acompañando al Director Regional de la DGA por una denuncia hecha por nuestra comunidad a Xstrata Cooper.

Si quería, trabajaba mi predio o descansaba. Si no, visitaba algún amigo o vecino, contábamos anécdotas y, si la cosa se ponía buena, terminábamos la noche alegre con el pajarete que prepara mi buen vecino.

Ahora, con este supuesto progreso, la cosa cambia. Hay horas por la mañana para el trabajo. Se trabaja asalariado las parras de exportación hasta tarde y volvemos a casa sin nada. Volvemos resignados y muchas veces nuestra señora nos golpea con una tremenda cara larga de hastío y preocupación. Nos pone en la mesa un plato de arroz o fideo. Casi no hablamos. Muchas veces, sin darnos cuenta, nos herimos con las palabras o los silencios incómodos. Mi hijo va a la escuela a que le enseñen cosas de la ciudad.

Si tenemos nuestros propios sembrados de maíz o tomate, luego de cosechar y de aguantar varias batallas para combatir con químicos las pestes y enfermedades, después de todo eso, la promesa hecha a nosotros no se cumple, sólo cobramos una miseria de dinero. Todo va para el camionero o para los comerciantes. Si trabajamos apatronados, todas las ganancias van para el dueño, que muchas veces no es de aquí, mientras nosotros seguimos sobreviviendo con el mínimo y con un estilo de vida que no nos gusta. Que no nos deja satisfechos.

Otros días, al volver de la jornada, compartimos unas latitas de atún con arvejas envasadas, cebollas compradas en Vallenar o el pan del día que nos trae la micro. Lo peor es que al alimentar esta clase de agricultura se nos va enfermando la tierra y pronto quedará estéril. Veo además a mis paisanos yéndose a la periferia de la ciudad a pasar el frío en unas casas de cemento todas iguales.

Cuando yo estuve en una ciudad, me preocupé de conocer cómo es la vida de los poderosos para hablar con razón. Me dijeron que ellos tienen sus casas aisladas en medio de lindos paisajes. Que se levantan por la mañana tranquilos para mirar el paisaje. Se bañan en sus piscinas. Llega con el desayuno puesto y como ellos pueden regular la prisa con la que actuar, conversan tranquilamente con su mujer y sus hijos. Los niños van a un colegio selecto donde les enseñan según el estilo de los padres. El hombre pasea por su hacienda y pega unos tiros a las aves o pesca algún pececito que hozó navegar por las aguas que cruzan SU propiedad. A su regreso, encuentra la mesa puesta y la señora bien arreglada para el almuerzo. Duerme después de la comida, revisa el diario o se dedica a pequeños entretenimientos como la carpintería. Algunas veces sale donde los amigos a tomarse un trago o viajan a Serena en busca de comprar más entretención.

Entonces, yo me pregunto: ¿Acaso yo con todos mis paisanos acabaremos en las ciudades hacinados para que uno o dos millonarios puedan hacer la vida que nosotros hacíamos antes?

Está atardeciendo en mi todavía verde valle. En este oasis en que la cordillera de los andes nos rodea e ilumina con sus tonos y les pregunto: ¿Qué es esto del desarrollo?"

1- Hierbas medicinales